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Latino Heritage/Latino Oeste

The history of Spanish-speaking peoples in the Pacific Northwest reaches back to the 18th century. Spain (and present-day Mexico) sent sailing expeditions to map the coast and claim the territory before Britain or Russia could do so. Those Spanish explorers were the first non-Native people to visit the Washington coast. Although their land claims did not withstand, some of their place names are still in use today. The San Juan Islands, for example, have numerous Spanish names (Orcas, Rosario, Lopez, Patos, Sucia, etc.) thanks to those early explorers.

In more recent times, Latinos (Spanish-speaking people) have continued to influence and shape the culture and identity of our state. In the early 20th century, Latinos represented a small portion of the state’s permanent population but migrant agricultural workers from the Southwest passed through the state on annual harvest cycles. Some of those workers and their families began to settle in the Yakima Valley in the 1930s. The next decade brought the second World War and a booming demand for workers in wartime industries as well as a high demand for farm products. Public housing projects like Yesler Terrace and Holly Park in Seattle and labor camps, both public and private, in eastern Washington became home for most of the new arrivals. In particular, the urgent need for farm labor prompted an international agreement which brought temporary laborers, known as braceros, from Mexico. Permanent settlement began to happen in communities like Sunnyside, Wapato and Granger in the Yakima Valley, where critical mass allowed for shared preservation of culture. People bought houses and started businesses, becoming part of the larger community instead of seasonal visitors.

After the wartime industrial jobs disappeared, many Latinos returned to the Yakima Valley or took up farm work in other areas, such as Moses Lake and the Skagit Valley. Those areas followed the Yakima Valley and became centers for Latino populations. The Skagit and Yakima valleys are both renowned for their agricultural productivity, thanks in many ways to the Latino families who have worked in the fields, orchards and processing plants there for many decades.

The urban Latino presence, particularly in King and Pierce counties, initially came from the migration of wartime workers from the Yakima Valley and elsewhere. The children of the families who had migrated to Yakima during the Great Depression and World War II era grew up in during extremely difficult times, both economically and socially. In the 1960s and ‘70s, as they came of age, they started to migrate from eastern Washington farming towns in order to take advantage of work and educational opportunities on the western side of the state. They enrolled at the University of Washington and Western Washington University (Bellingham), formed student groups honoring Mexicano/Chicano heritage, and many got involved with the social movements of the time. Some of the urban recruits pursued jobs with Boeing or started their own business entirely.

In the last 30 years, the Latino story has continued to evolve in Washington. Immigrants from Central and South America have expanded and diversified the Latino presence. Today, there’s a wide variety of Latino owned businesses in and around not only Seattle and the Yakima Valley but across the state. Cultural events and museums, such as the soon-to-open Sea Mar Museum of Chicano/Latino Heritage, highlight the many contributions of and diversity within the Spanish speaking population of Washington.


La historia de la gente hispanoparlante del Pacific Northwest se remonta al siglo XVIII. España y lo que ahora es México, enviaban expediciones cartográficas a la costa y para declarar territorios como propios antes que Inglaterra o Rusia lo hicieran. Estos exploradores españoles fueron las primeras personas no nativas en visitar la costa del estado de Washington. Aunque su proclamación de tierras no fue ratificada, algunos de los nombres que otorgaron siguen en uso el día de hoy. Las Islas San Juan por ejemplo, tienen numerosos nombre españoles (Orcas, Rosario, Lopez, Patos, Sucia, etc.) gracias a esos primeros exploradores.

En tiempos más recientes, latinos hispanoparlantes han continuado influenciando y formando la cultura e identidad de nuestro estado. A inicios del siglo XX, los latinos representaban una pequeña porción de la población permanente del estado, pero numerosos trabajadores agrícolas migrantes del Sudoeste del país pasaban por los ciclos de cosecha anuales del estado. Algunos de estos campesinos y sus familias comenzaron a establecerse en el valle de Yakima hacia la década de los treintas.  La siguiente década trajo consigo la Segunda Guerra Mundial y una necesidad creciente de trabajadores para la industria de guerra, así como una alta demanda de productos del campo. Proyectos de vivienda colectiva como Yesler Terrace y Holly Park en Seattle y campos de trabajo, públicos y privados en el este de Washington, se convirtieron en el hogar de la mayoría de los recién llegados. En particular, la necesidad urgente de labor agrícola propició un acuerdo internacional que trajo trabajadores temporales, conocidos como braceros, de México. Establecimientos permanentes comenzaron a ocurrir en comunidades como Sunnyside, Wapato y Granger en el valle de Yakima, donde el sentimiento de masa permitía la conservación de una cultura compartida. La gente adquirió propiedades y abrió negocios, convirtiéndose en parte de la comunidad en lugar de visitantes de temporada.

Después de que los trabajos en la industria de guerra desaparecieron, muchos latinos regresaron al valle de Yakima o tomaron trabajo de campo en otras áreas, como Moses Lake y el valle de Skagit. Eventualmente, estas áreas también se convirtieron en centros de poblaciones latinas. Tanto el valle de Skagit como el de Yakima, son reconocidos por su producción agrícola, en gran parte gracias a las familias latinas que han trabajado su campo, huertos y plantas de procesamiento por muchas décadas.

La presencia urbana latina, particularmente en los condados de King y Pierce, vino inicialmente de la migración de trabajadores del valle de Yakima y otros lugares durante la época de guerra. Los hijos de familias que habían migrado a Yakima durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial crecieron en tiempos extremadamente difíciles, tanto económicos como sociales. En la década de los sesentas y setentas, conforme fueron creciendo, estos hijos e hijas de familia emigraron de los pueblos campesinos del Este de Washington para aprovechar oportunidades educativas y laborales en el lado Oeste del estado. Ingresando a la Universidad de Washington y a la Western Washington University (Bellingham), formaron grupos estudiantiles honrando su linaje Chicano/Mexicano, y muchos se involucraron con las causas sociales de la época. Algunos de estos nuevos citadinos buscaron trabajos en Boeing o comenzaron sus propios negocios.

En los últimos treinta años, la historia de los latinos ha continuado evolucionando en el estado de Washington. Inmigrantes de Centro y Sudamérica han expandido y diversificado la presencia latina. Hoy en día, existe una amplia variedad de negocios pertenecientes a latinos en y alrededor del área metropolitana de Seattle y en todo el estado. Eventos culturales y museos, como el pronto a abrir Museo de Sea Mar sobre el patrimonio Chicano/Latino, resaltan las muchas contribuciones y diversidad dentro de la población hispanoparlante del estado de Washington.

Images

1994 flyer advertising the third annual Latino Heritage Festival in Tacoma’s Wright Park

Courtesy of Washington State Historical Society, image EPH/979.77812/L349L

1968 interior view of a cabin at the Ahtanum Farm Labor Camp near Yakima.

Courtesy of the Yakima Regional Library

1959 image of children listening to a story in the Moses Lake bookmobile, read by librarian Ellen Malone. The childrens’ families had recently arrived in the developing Columbia Basin area, Washington State.

Photo by Erne Holbert, image AR-07809001-ph003601, courtesy of State Library Photograph Collection, 1851-1990, Washington State Digital Archives.

Governor Jay Inslee poses with a group of excited youth at the under-construction Sea Mar Museum of Chicano/Latino Heritage in South Seattle. 2018.

Photo by Susan Johnson, Artifacts Consulting.

2018 image of an exhibit under construction at the new Sea Mar Museum of Chicano/Latino Heritage in South Seattle, set to open in 2019.

Comida tipica (typical cuisine) at a local taqueria in South Park, Seattle, 2018.

Photo by Susan Johnson, Artifacts Consulting.

2018 image from El Centro de la Raza’s annual Cinco de Mayo celebration in Seattle.

Photo by Susan Johnson, Artifacts Consulting.